jueves, 29 de junio de 2017

Eucalipto

Eucalipto




Eucalipto, una ayuda para respirar mejor
El uso del eucalipto como planta medicinal está recomendado para aquellas enfermedades que afectan a las vías respiratorias como la gripe, el asma o los catarros. Descubre sus propiedades.
Principales propiedades saludables del eucalipto
El uso del eucalipto como planta medicinal es relativamente reciente, ya que data del siglo XVIII. Principalmente, está recomendado para aquellas enfermedades que afectan a las vías respiratorias como son, entre otras, la gripe, el asma o los catarros.

Para las aplicaciones medicinales que posee este árbol, se utilizan, sobre todo, las hojas de la especie globulus, por poseer tres importantes propiedades: son antiinflamatorias, antimicrobianas y expectorantes.

En el caso de la primera, al reducir la inflamación, facilita la respiración.

Respecto a su capacidad antimicrobiana, con su uso se consigue acabar con aquellos microorganismos –principalmente microbios y bacterias– que son los causantes de procesos infecciosos en las vías respiratorias como son la bronquitis, la sinusitis, la traqueítis y los constipados.

Por último, sus propiedades expectorantes proceden de las hojas del eucalipto. Son muy olorosas y ricas en un aceite esencial cuyo principal componente es el eucaliptol. Dicho componente es un potente mucolítico que fluidifica las secreciones pulmonares y favorece la expulsión de las mismas. A su vez, es antitusivo y un inhibidor de la irritación bronquial, por lo que se recomienda su aplicación en enfermedades tales como la bronquitis aguda y crónica.

Otra de las propiedades menos conocidas del eucalipto es la de ser hipoglucemiante, esto es, reduce los niveles de azúcar en sangre, por lo que, en ocasiones y bajo control médico, se utiliza como coadyuvante en el tratamiento antidiabético.
Debido a sus propiedades antisépticas, el aceite esencial de eucalipto también puede usarse de forma tópica, es decir sobre la piel, para curar, por ejemplo, ligeros cortes, arañazos o heridas, ya que, además de desinfectar en profundidad, favorece el proceso de cicatrizado de las mismas y evita que queden antiestéticas marcas o cicatrices.

Por tanto otras aplicaciones del eucalipto serían:

Procesos inflamatorios de las encías y casos de gingivitis. Para conseguirlo habría que pasar un algodón o gasa empapada con aceite de eucalipto sobre las encías.
Espinillas y acné. Aplicando sobre los granitos se consigue mejorar su aspecto, hace que tarde menos en desaparecer y evita que queden marcas en la piel.
Aftas y llagas bucales. Si se tiene una llaga o afta se puede hacer enjuagues con aceite de eucalipto para que desaparezcan cuanto antes.
Mal aliento. Siguiendo el mismo método que el punto anterior se puede frenar un mal aliento, aunque hay que tener en cuenta el motivo que está causando ese mal olor, pues si es un problema gástrico se deberá acudir al médico.
Herpes. Los herpes son muy comunes en algunas personas y aparecen tras una bajada de defensas por ejemplo, para ayudar a su cicatrización lo mejor es varias veces al día pasar una gasa con aceite de eucalipto sobre el herpes, notarás como tarda menos tiempo en curarse.
El eucaliptol también posee propiedades antirreumáticas, por lo que puede aplicarse de forma externa para paliar casos de artrosis, artritis reumatoide y otros tipos de dolores musculares, ya que masajear la zona contribuye a disminuir el dolor y a reducir el proceso inflamatorio.

Por último, el aceite y las hojas de eucalipto también están presentes en numerosos productos cosméticos y de la industria química tales como jabones, lociones, dentífricos o ambientadores.

No hay suficientes estudios que determinen si la hoja de eucalipto tiene alguna contraindicación en el organismo, aunque es recomendable no excederse en las dosis para evitar posibles problemas de salud. Lo que sí son conocidos y refutados son los posibles efectos adversos del aceite esencial de eucalipto.


Ya sea ingerido por vía oral o aplicado directamente por vía cutánea, el eucaliptol, al igual que la gran mayoría de aceites esenciales, siempre debe ser diluido de forma previa y no debe aplicarse durante un período superior a las 12 semanas. De hecho, una dosis de 3,5 ml de aceite esencial sin diluir puede tener graves consecuencias para nuestro organismo.

Los signos más evidentes de intoxicación por este aceite son dolores repetidos de estómago, mareos, gran debilidad muscular, asfixia, náuseas y vómitos, entre otros. En cualquier caso, si se sospecha que se ha podido ingerir una sobredosis o notamos los primeros síntomas de una intoxicación, hay que acudir lo antes posible a un médico o especialista para que entre otras posibles opciones realice un lavado de estómago, evitando así que el organismo absorva los tóxicos derivados de la sobredosis de eucalipto.

Tampoco es recomendable su uso durante el embarazo y la lactancia, pues pueden dañar la salud de los bebés. Tampoco se debe dar a los niños de corta edad, es decir, menores de dos años. Las personas con problemas digestivos, hepáticos o biliares suelen tener una prescripción de tratamientos efectivos para sus dolencias que pueden interferir con el eucalipto. Por lo que, en estos casos, y siempre que sea posible, se evitará el uso del aceite esencial.


La cantidad adecuada de eucalipto a emplear, tanto en hoja como en aceite, dependerá de una serie de factores tales como la edad, el estado de salud de la persona y si ésta presenta alguna otra contraindicación.


En cualquier caso, recordemos que no es recomendable ingerir o aplicar dosis elevadas de eucalipto, ya que puede sufrirse el riesgo de intoxicación. Por ello, lo más indicado es seguir las instrucciones que vengan detalladas en el producto en cuestión o consultar a un especialista, médico o farmacéutico, para que sea él quien nos oriente sobre cómo tomar o aplicar esta planta.

Quizá, la forma más habitual de consumirlo –y a la que estamos más acostumbrados– sea mediante vahos. Para realizarlos, pondremos hojas de eucalipto, o bien unas gotas de aceite esencial, en agua hirviendo y aspiraremos los vapores cubriéndonos, por ejemplo, con una toalla.


En el caso de padecer enfermedades de las vías respiratorias, otra opción puede ser tomar infusiones de eucalipto por la noche durante varios días, realizar masajes con el aceite esencial en la zona del pecho o poner sobre dicha zona una cataplasma. Con todo ello mejorará notablemente nuestra capacidad respiratoria y nos sentiremos mucho más despejados.


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